This entry was posted by Agustín Marangoni on 19 diciembre 2011 at 9:00 and is filed under Destinos. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

La cerveza Achel, un clásico de Bélgica

Todo comenzó en Flandes, en el monasterio De Achelse Kluis, pleno siglo XVII, donde monjes trapenses dedicaban día y noche al ejercicio de la oración.
A pesar de estar en medio de constantes enfrentamientos bélicos y revueltas populares, los monjes trabajaban en la elaboración de la denominada cerveza Achel, actualmente considerada una de las más deliciosas de toda Europa.
Entre otros preceptos, la filosofía de los trapenses exige elaborar todos los alimentos con sus propias manos. En tiempos de la revolución francesa, empujados por la sangrienta agitación política, tuvieron que abandonar el lugar: fueron forzados a entregar las tierras y todas sus pertenencias.
Recién pudieron regresar en 1846. El primer problema que tuvieron que enfrentar fue el de los campos, estaban en pésimas condiciones y sus herramientas de trabajo completamente destruidas. Y peor aún lo que llegó treinta años después, ni bien se libró la Primera Guerra mundial, todos los elementos para fabricar cerveza fueron confiscados por el gobierno alemán para fundirlos y utilizar el metal en las industrias de rifles y munición. Sin otra posibilidad, en 1914, la cerveza Achel desapareció por completo.
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